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La fuerza del Maratón

Más allá de lo estrictamente deportivo, de las hazañas de Phelps, Bolt o Biles, un gesto del atleta etíope Feyisa Lilesa al cruzar la meta en la prueba maratón de Río 2016 se convirtió en una de las imágenes de los recientes Juegos Olímpicos, al denunciar la represión que sufre su pueblo –los oromo- en el país africano.

Lilesa no sólo pasará a la historia como medallista de plata del maratón olímpico de Río, sino que su denuncia perdurará y ha conseguido poner en el mapa una realidad prácticamente desconocida para el mundo occidental sobre Etiopía.

Históricamente los JJOO han sido un escenario ideal para reivindicar. Ejemplos claros los vivimos con el Black Power en México 1968 (del que recientemente hemos redescubierto a “El tercer hombre”), los trágicos acontecimientos en Múnich ’72 con el grupo terrorista “Septiembre Negro” y los boicots políticos de Moscú ‘80 y Los Ángeles ’84.

Todo ello no se puede entender sin la dimensión mediática que alcanzan los Juegos cada cuatro años, pero en este caso se añade también la competición elegida para realizar la reivindicación. El maratón es sin duda, la prueba reina del atletismo, una de las más épicas, exigentes y duras competiciones que existen.

Año tras año vemos escenas de superación personal, reivindicativas o solidarias en las líneas de meta de los maratones que se disputan por todo el planeta. En muchas ocasiones las lágrimas saltan por una promesa cumplida, un agradecimiento a algunos que ya no están o la lucha por dar a conocer una enfermedad.

La leyenda de Filípides y sus 42,195 km han inspirado millares de atletas que ven en este reto deportivo la forma de motivarse y de luchar por una causa. El esfuerzo y el sacrificio tras meses de entrenamiento obtienen su recompensa en la meta, donde se unen la emotividad y la felicidad por el objetivo alcanzado.

Lilesa no pudo con el inconmensurable keniano Eliud Kipchoge, pero su victoria ha ido mucho más allá del deporte y muchos hemos oído hablar por primera vez de los oromo, y de la represión que sufren en Etiopía. Todo ello gracias al marco de los Juegos, pero sin duda, gracias también a lo que significa correr un maratón.

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