El español con más maratones en su haber empezó su idilio con los 42k, precisamente, en la Ciudad Condal (1991). 

 

Santiago Hitos Olivera terminó el año con 305 maratones y la Zurich Marató Barcelona será la 312. Nunca ha abandonado en ninguna. O como él dice, “estoy imbatido”.

Afincado en Castellón, pero de origen cacereño, su historia llama la atención. Las ha terminado todas, aunque a veces se haya jugado un poco el físico, como un gemelo tocado. También suma 37 carreras de ultrafondo. Y todo en asfalto. De las otras distancias no lleva control. De hecho, ni las contempla en su calendario, de momento.

 

 

Una historia de amor que empezó en la Marató de Barcelona

Debutó en la mítica distancia de Filípides en 1991. “Escogí Barcelona porque me hablaron muy bien de ella”. Por aquel entonces, partía de Mataró y llegaba al Estadio Olímpico. “En vez de medalla nos dieron una réplica de la Sagrada Familia. El único inconveniente era la subida a Montjuïc, pero también tenía su encanto”.

Ha corrido una quincena de maratones en Barcelona y, desde 2008, no se ha perdido prácticamente ninguna. “La Marató de Barelona cada año ha ido a más. Se abrió a Europa y ha venido gente de todos los países. Barcelona no tiene nada que envidiar a Valencia”, afirma este funcionario jubilado, que repite estrategia a la hora de tomar la salida. “Me suelo colocar en la última posición y siempre encuentro gente conocida. Recuerdo que estuve charlando con un francés con el que había coincidido en otras salidas, pero como iba disfrazado no lo reconocía. Me gusta el ambiente y conozco mucha gente”.

Otra de las cosas que más le gusta de la Zurich Marató Barcelona es que “dan seis horas de margen desde que sale el último cajón. Es maravilloso. En Valencia pusieron 5 horas y media y tengo amigos que van justitos que no han ido por eso. En Madrid también son seris horas, pero desde que sale el primero”, matiza un Santiago Hitos que ensalza a la maratón barcelonesa. “Tiene una feria muy bien montada y la comida de la pasta party está muy buena. Te ahorra una comida y además haces tertulia con otros corredores”.

 

Un corredor “low cost”

Este cacereño afincando en Castellón se define como “un corredor low cost. Duermo en albergues y pensiones. No voy en plan turista”. Y siempre viaja solo, dejando a su santa esposa en casa. Va el día antes y regresa el mismo día de la carrera. A veces, incluso, va y vuelve el mismo día. Para correr la Marathon des Vins de Blaye, que se disputa en Burdeos, tuvo que coger 2 autocares y viajar unas 20 horas.

Tampoco va nunca al fisio. “Tengo el Mar Mediterráneo, que es mi fisioterapeuta, mi médico de cabecera, mi traumatólogo, mi podólogo. Me tiro al agua una hora casi cada día, menos par de meses en invierno”. En Tenerife, el día después de correr el maratón, nadó el mismo tiempo que había invertido en la prueba. Es decir: tres horas por la mañana y dos horas y media más por la tarde. Salió del agua como nunca.

 

En 2018 corrió 35 maratones

En 2018, año en que cumplía los 60, completó la friolera de 35 maratones. Llegó a correr esta distancia durante ¡15 fines de semana seguidos! Y, en algunos casos, con solo seis días de descanso porque algunos, como Lanzarote, son en sábado. Tuvo que correr nueve fuera de España para que le salieran los números: Turín, Palermo, Florencia, Pisa…

“Es un verdadero placer correr un maratón. Estoy enamorado de la distancia. Cuando voy a recoger el dorsal me conocen muchos amigos y disfruto de la feria. Me sube la bilirrubina, como dice la canción de Juan Luis Guerra. Luego, en carrera, no me excuso en si estoy mejor o peor. Tomo la salida con ilusión”. Da igual paisajes se los conoce de memoria.

 

“Descanso total entre maratones”

Su objetivo -ya cumplido- era llegar el 300 en 2019. “Si puedo llegaré a 400”. Poco a poco y con buena letra. La pregunta es obligada. ¿Cómo hace este veterano atleta para recuperar sus piernas y poder correr un maratón casi cada fin de semana? “La regla de oro es no hacer nada. Me va mejor el descanso total entre maratones”. Y si no tiene competición a la vista, hace dos horas al día. Dos horas cada día si no tengo maratones. “Lo bueno de hacer tantos maratones es que no tengo que prepararlos. Voy como las mariposas, de flor en flor”, desvela.

Nunca ha tenido problemas con las lesiones. Como mucho algún tironcillo o un pinchazo en el gemelo de los que se ha recuperado con pocos días. “Desde los 40 años no hago series, ni cambios de ritmo”. Otro de sus ‘secretos’ es no participar en medias maratones ni 10k “para no desgastarme tanto. Cuando no pueda hacer maratones haré medias. Y cuando no pueda con las medias, haré 10k”.